sábado, 25 de enero de 2014

AMANTES O AMIGOS.



AMIGOS O AMANTES.

No aplacemos más nuestro resto de vida,
seamos sinceros amantes o amigos…
no de la desgracia de los dos testigos...
saldando una cuenta que estaba vencida.

No es un sacrificio ni una alternativa,
mi alma desnuda no pretende un juicio,
saberte en mis cosas mejora mi oficio
de estar en las tuyas como una luz viva.

Sé que tú no sabes que en mí hay una herida
que me hizo alejarme buscando un motivo,
mas nunca he logrado un vivir positivo
desde que presiento tu risa perdida.

Si el tiempo nos honra con esta medida
de darnos la senda de un nuevo camino,
si no quieres tú, no seré su destino
y acepto quererte como tu decidas…

Vengo desarmado a ofrecerte mi vida
como un caballero al amor sometido,
o como quien surge del dolor vencido
a ser confidente de tu voz dormida…
 
Juan Guillermo Mora Peña

NUEVA FE.



NUEVA FE.

Yo quisiera que sus manos
entibiaran mi tristeza;
que puestas en mi cabeza...
fueran paños siempre sanos;
y es que tantos besos vanos
la salud me han afectado,
dejándome relegado
a una fe quebradiza,
porque en mí no cicatriza
tanto amor equivocado.

Pero usted es otra cosa,
me lo dice su mirada:
y al quedarse en mí por nada,
en mi edad más dolorosa,
se siente más bondadosa
la vida tras la revuelta,
de amores que a poca cuenta
se llevaron ilusiones,
dejándome sin razones
de tener el alma abierta.

Mas creo que debo darme
a la última creencia;
de tener benevolencia
con mi pecho y su desarme.
Quiero sentir que al besarme
me de su boca el aliento,
para olvidar el tormento
del temor y de la duda,
cuando su ser todo acuda
con su amor y complemento.

Tome en sus manos la llave
de mi débil esperanza,
inúndeme de confianza
que amor real es la clave,
y si un día ha de ser ave
que se encontrara otro nido,
desde mi pecho le pido
que no vuele sin decirme,
que mientras me amó fue firme
y así estaré bendecido.

Juan Guillermo Mora Peña.

SON DE UN ENCUENTRO BORINQUEÑO.



SON DE UN ENCUENTRO BONRINQUEÑO.

En algún diáfano encuentro
de dos almas desoladas,
le hicieron algunas hadas...
al amor un epicentro:
en los dos y muy adentro
de su gélida tristeza,
con mirarsen la certeza
de una cosquilla lograban,
sin saber que acariciaban
su extraña naturaleza.

Ella un poco más pequeña
sintió las brazas del viento,
que la llevaron al cuento
de la enamorada isleña,
en la San Juan borinqueña
de los amores enteros,
donde el beso y los boleros
culminan en una historia
que a través de la memoria
van a ser siempre sinceros.

La música y la esperanza
del tímido caballero,
en su jovial desespero
porque el anhelo no alcanza,
buscando hacer remembranza
de la cuna de su letra,
la sintió como penetra
la belleza por los poros
y en sus sienes le hizo coros
de amor eterno sin treta.

La besó con la mirada...
lo sedujo con un gesto
y el amor siempre dispuesto
les dio una gran coordenada,
y de pronto de la nada
se acercaron sin conciencia
para vivir la experiencia
más grandiosa y altruista,
de un sueño a primera vista
que les brindaba indulgencia.

Nuevamente en Puerto Rico
en las olas del mar sopla,
el viento que es una copla
de esta historia que dedico,
y que repita, ¡suplico!
la bondad del sentimiento
brindándole el condimento
más puro gestor de calma;
que en ella vibra en el alma
mientras él da su concierto.

Juan Guillermo Mora Peña.

LA CANCION DEL VIENTO.

LA CANCIÓN DEL VIENTO... (A Marga Castro)

No temas si pasa el viento
y en su fuerza te despeina,
porque en su canto mi reina...
te lleva mi sentimiento...
Se ha tomado un buen momento
para ser cómplice mío,
en este gran amorío
que no conoce de engaños
y hoy justo en tu cumpleaños
te llega en libre albedrío.

No temas a los rumores
que te envuelven con su danza,
son palabras de esperanza
por los lejanos amores;
son tesoros y valores
que solo obtiene quien ama
y nunca apaga la llama
del cariño de su pecho,
que así se gana el derecho
que el buen amante proclama.

No temas si te asegura
que desinhibas tus besos,
que el va a traerlos ilesos
con cuidadosa premura,
ya sabe de tu ternura,
lo que mi amor significa,
y en su misión siempre aplica
fragilidad al llevarlo,
para poder entregarlo
con el mérito que implica.

Cuando su ráfaga llegue
ante ti niña bonita,
permite que se repita
su silbido y que te pegue...
Tu voluntad no se niegue
a recibir la primicia
de mi amor en su noticia,
que es su legado esta fecha,
y entregarte la cosecha
de mis besos sin malicia.

Hoy no habrá alguna frontera
que me prohíba vivirte,
porque el viento va a decirte
de mi amor y de mi hoguera,
y porqué de esta manera
se me ocurrió celebrarte,
feliz día desearte
y acompañarte sin duda
que mientras el viento acuda
con su voz voy a cantarte.


 
 
JUEGOS VICTORIOSOS. (Poema Mil)

Moriré de inanición, si hoy tu pecho no me ampara
con el elixir de gloria de tu lactancia lobuna.
y viéndote así en mi lecho, mi deseo te acapara:...
¡pronto que es la una y cuarto!... debo amarte hasta la una.

No pienso ser reo en fuga del péndulo de tu falda,
ni de tus labios andantes, obsequiándome fortuna;
siendo intrépidas tus piernas que hacen candado en mi espalda,
me vencen y hacen que gima como un lobo ante la luna.

Para ser tan pocas manos, miles de dedos nos andan
y esquivamos sin reparo toda voz inoportuna;
las mil poses que ensayamos, logran que pronto se expandan
las vueltas y los masajes sin temeridad alguna.

Del cansancio a los relajos, de la alfombra hasta la cama,
queda el juego de la copa de tu ombligo y la aceituna
y al final apasionados nace en nosotros la llama,
que nos pide hasta saciarnos, ser dos tormentas en una.


miércoles, 3 de julio de 2013

LA MORENA

LA MORENA.

De letras y mar, conquistó una estrella
y vida le dio con voz de princesa,
la llamó pasión y le dio realeza;
fue su gran amor, su cielo y su tierra.

Morena de sal, de mirada eterna,
águila real, de altiva belleza,
boca sin igual, legado y promesa,
lágrimas de paz, matando su guerra.

Y quizás diran, que el tonto exagera,
que ama sin control, un trozo de cera;
que idiota el amor, como vocifera
el cursi candor, que les exaspera...

Nadie ve el color, su naturaleza,
lo tibio del sol, para aquél que espera,
y por diversión, de su envidia enferma
quemaron la voz puesta en su poema

Y hoy quizás dirán: perdió a la morena,
que idiota gestor de una farsa negra;
muere de dolor, tirado en la arena
y el que no entendió su llorar le alegra...

Y hoy quizás dirán, que las azucenas
se las fue a llevar a la luna llena
y hoy quizás dirán, perdió a la morena,
que es un verso más, que está en la cisterna...

Y un día verán en la mar serena,
que va un colibrí de mirada quieta
buscando cruzar sin gloria ni pena
la piel del amor que lo hizo poeta.

Juan Guillermo Mora Peña.

LATIDO



LATIDO.
(Julio 2, 2013)

El inminente latido que por usted da mi pecho,
parece fragua de un eco que ha de quedarse constante;
si bien soy fuerte en las ansias de ser un día su amante,

temo que rompa mi espera muriendo solo en mi lecho.

Es un latido que duele mientras no tenga derecho
a su boca deliciosa por la que soy delirante,
su cabello y su perfume y el meneo fascinante,
de sus piernas tropicales que me mantienen deshecho.

No quiero pensar que un día tenga que darlo por hecho,
y verla que se me aleja por una luz más brillante,
pues asimismo sería en mi cuello un filo cortante
destruyendo mi respiro haciéndolo más estrecho.

Así que sueño que entienda la misiva de mi acecho,
que decida verme claro y no sea más vacilante;
y si sus ojos no mienten con esa luz fulgurante,
sin presuntuosos halagos... puede sacarme provecho.

Juan Guillermo Mora Peña.

miércoles, 22 de mayo de 2013


QUIERO MORIR EN TUS BRAZOS...

Quisiera tener la dicha de morir entre tus brazos,
sin lágrimas en los ojos, sí con tu risa en los labios,
con tus versos cadenciosos liberando mis pecados...
diciendo qué significa cada color del ocaso.

Con mi cabeza apostada al cojín de tu regazo,
con mi lucha siempre inerme por tu voz condecorado
diciendo que me quisiste sin estar planificado
y que despides mi cuerpo, mas no el amor que te he dado.

No quiero cerrar los ojos para poder ver tu amparo
pero en el último aliento dispongan de ello tus manos,
que me beses en la boca y así alejarme vibrando
disfrutando la delicia del ser mas privilegiado.

Quiero escuchar los recuerdos de nuestros días mas gratos
surgir melodiosamente de tu voz y de tu canto,
que acaricies mi cabello con ese suave recato
que en tu bondad es destreza y en mi ser es un remanso.

Quiero que seas el ángel que quedará vigilando
que mi herencia como padre sea un correcto legado,
y cuando la tierra cumpla y firme la hagan los años,
donde quiera que me evoques, vas a tenerme a tu lado.

Juan Guillermo Mora Peña

MELODIA ININTERRUMPIDA…

Pon tus manos en mi espalda
cantando tu melodía,
que hoy es un hermoso día
y el amor es la demanda;
voy a aferrarme a tu falda
con emoción desbocada,
con pasión en mi mirada
y mucho fuego en los labios
para olvidar los resabios
de nuestra vida pasada.

Bebámonos beso a beso
con vehemencia incontrolada,
y con la ilusión sagrada
que amerita tu regreso,
demos amor en exceso
en este nuevo trayecto
cuyo único defecto
es aquel tiempo perdido
que lo hicimos prohibido
por un choque de dialectos.

Al unísono cantemos
la canción que te encantaba,
esa que me dedicabas
y que nunca olvidaremos,
yo sé que juntos veremos
crecer este amor sincero
que regado con esmero
produce la melodía
que nos dará la armonía
por la que luchas y muero.

Juan Guillermo Mora Peña.
 

EROTÍZAME...

No bajemos la mirada que no somos dos extraños,
y estamos perdiendo el nexo del amor enardecido...
no pecan los pensamientos de un vínculo bendecido,
si la carne y sus pasiones son parte de los amaños.

Erotízame mi dama con el brillo de tus labios,
con tu cuerpo dibujado tras la luz de tu vestido;
con tus ojos como pozos que me quieren sumergido...
como diosa que me humilla sino cumplo sus resabios.

Erotízame con fuerza, sin piedad... Con entusiasmo,
con tus pechos ensalzados como inicio del camino;
con el gesto de tu boca que afirma o no mi destino...
con tu regazo hecho cuna dando reposo al espasmo.

Erotízame en tu aliento, en tus piernas y en tu encanto,
con tus sólidas caderas y tus gemidos extremos;
que en tu sudor caigo al mar y tus brazos son mis remos
y en tus besos salvavidas termina todo quebranto.

Erotízame princesa con el amor que has guardado,
bendíceme con tu savia y al final con un te quiero...
que si el cansancio te vence te acogeré con esmero
en la pasión que me inspiras y en tu nombre he conservado...

Juan Guillermo Mora Peña.